La Palabra de Dios nos revela una verdad que cambia todo:
“Confía en el Señor de todo corazón… y Él enderezará tus sendas” (Proverbios 3,5-6).
Dios tiene el poder de enderezar lo que tú ya no puedes.
Dios puede ordenar lo que tú desordenaste.
Dios puede sanar lo que tú rompiste.
Porque Él es experto en esto:
escribir derecho en renglones torcidos.
No importa qué tan lejos te hayas ido.
No importa cuántas veces hayas fallado.
No importa qué tan torcido esté tu camino hoy…
Cuando decides servir a Dios, algo comienza a alinearse.
Tus pensamientos se ordenan.
Tus decisiones cambian.
Tus pasos toman dirección.
Jesús lo dijo claramente: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre sino por mí” (Juan 14,6).
No es un camino más, es el único camino.
Y aquí está el error de muchos: quieren que su vida cambie sin cambiar de camino.
Quieren resultados diferentes, pero siguen caminando lejos de Dios.
No pierdas tu tiempo en caminos que no llevan a nada.
Fuera de Cristo hay distracción.
Fuera de Cristo hay vacío.
Fuera de Cristo hay caminos que parecen rectos… pero terminan en muerte (cf. Proverbios 14,12).
Pero cuando decides servir a Dios, cuando decides ponerlo en primer lugar, cuando comienzas a vivir para Él y no para ti, Dios empieza a hacer lo que tú no puedes.
Endereza tu carácter.
Endereza tus relaciones.
Endereza tu historia.
Endereza tu destino.
Servir a Dios no es perder la vida, es encontrarla.
Servir a Dios no es limitación, es dirección.
Servir a Dios no es carga, es salvación.
Tal vez hoy tu vida está enredada…
pero si hoy das el paso, si hoy decides servirle de verdad, Prepárate, porque Dios va a tomar lo torcido y lo va a enderezar.
.
